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ARGITARATUA NAIZ 2013/04/13

Darwin persigue a Dios entre los árboles

yo escondido de árbol lo veo

Se revolvía Dios tropezando

buscando la entrada del Paraíso

que parecía haber olvidado […]

La simetría es el recurso de los tontos, decía Jorge. Menos mal que el arte no es para siempre. De hecho, el arte no es suficiente ni para la vida del artista mismo, pensaba él. La razón última del arte es desembocar en la vida con una imaginación instantánea que sirva a lo público, es decir, a la política desde la sensibilidad estética. Oteiza estaba convencido de que el arte sólo es posible desde lo social porque el humano concluye espiritualmente en el terreno artístico, pero nunca concluye su misión humana, es decir, su misión social.

Uno de los rasgos que se suele resaltar de Oteiza es el sólido compromiso estético que tenía con la política. En cambio, es importante recordar su compromiso político con la estética. Insistía siempre en que había que plantearse las preguntas fundamentales que hacen del arte función ideológica y su servicio espiritual para la sociedad y para lo que él llamaba Vida. Desde luego que es en el arte donde el artista tiene que contestar dichas preguntas, pero cuando las ha contestado ha de volver a la Vida.

“Sólo el artista que se desvía de su misión Social, aquel que es incapaz para la investigación artística, prolonga la actividad aparente del Arte Contemporáneo”

[…]

yo era una burda repetición de Dios

sería Dios una pobre exageración mía

aquel hombre se acercaba    

tenía barba espesa del siglo 19

negligentemente descuidada

trataba de quitar el nombre de las cosas      

renegaba de las especies       

casi todas sobraban

[…]

al acercarse a mi

me tiró de una rama

me preguntó por mi nombre

que a punto de desnudarme y romperme un brazo   

-qué quién era yo y yo que sabía!     

-y él quién era? tampoco lo sabía     

buscaba su nombre entre los nombres equivocados de        

las cosas

ya éramos pocos los que del mundo de las cosas     

escondidos     

quedábamos en el mundo      

[…]

En el laboratorio, escribía Oteiza, la ideología del artista será estética. En vida, la ideología del artista será política. La (persona) artista tiene por tanto diversas tareas básicas. Primera, estar formada en la investigación interna de su propio lenguaje. Segunda, utilizar todo su poder de comunicación al servicio de la expresión o retención de la expresión, dominando la técnica completamente. Tercero, dirigirse a la sociedad. El problema con este tercer elemento es que la sociedad, si no está sensibilizada, no percibirá nada transformador en la obra de arte. Porque la obra de arte, decía, no transmite formación estética por sí misma. Por ello es necesario que el artista trate de remodelar la educación. En esta tercera fase, la artista ha de convertirse en Artista Política.

[…]

qué felices sentados estos hombres que quedábamos           

como el hombre sentado detrás de la puerta

que en una página de Borges

deposita su corrupción

estaba a punto de descubrir mi nombre era el momento

en que todos los libros que guardo en mi memoria

dicen lo mismo

y la página que abro dice lo mismo

y en estos momentos finales

la literatura del mundo

dice lo mismo

[…]

Y Oteiza creía que estébamos ya en esa última fase: el arte contemporáneo ha dicho cuanto tenía que decir, ya ha trasmitido a la tradición el símbolo sagrado del vacío como conciencia estética final. Con ello se debe interrumpir la actividad experimental de la artista, dando paso a la artista popular.  Eso es lo que, entre múltiples cosas, trataba de transmitir en la obra Quosque Tandem, al explicar cómo el dominio de la soledad (que para Oteiza ‘caracteriza al vasco’) “se produce históricamente cuando el hombre concluye (en un vacío metafísico) el proceso entero de un lenguaje artístico, explicándolo estéticamente”.

Opino que la nada cromlech no cura, o no curó, nuestro sentimiento trágico de la existencia, porque no creo que eso se pueda curar. Lo resaltable, en lo que dice, es que previamente el arte era una física de la comunicación que hacia mediados del siglo XX se convierte en una metafísica, mediante una técnica de desocupación del espacio, en una estética negativa como protección de la sensibilidad, para entrar en una disciplina de silencios y eliminaciones que según Oteiza desembocan en un nuevo vacío. Este vacío significa para él que el arte ya no necesita seguir explorando, que ha elaborado ya una sensibilidad actual para la Vida, para nuestro comportamiento espiritual que ahora la educación debería transmitir.

[…]

si aún es posible hombre

y ahora si la última vez que abandono árbol

ésta es

abandono mundo

abandono Dios

abandono hombre

os dejo aquí mi corrupción

y esta vez para siempre

digo que por última vez

vuelvo a salir de detrás del árbol

y aunque estudié en Lekaroz hasta el año 25

digo que esta vez

no lo hago ya educadamente

ahora que está la tierra caliente

ésta es mi metafísica

salgo detrás del árbol

con los tirantes caídos

y abrochándome la bragueta. (OTEIZA, M.C)

 

Oteiza siempre protestaba porque decía que nadie le escuchaba. Y es verdad. No ha habido transmisión social, y el sistema educativo no nos ha formado para identificar soluciones integrales e identificar aquel nuevo vacío al que se refería Jorge.

No llegamos nunca a concluir, no sabemos entender el silencio,

y seguimos creando, produciendo, produciendo.

Pero no decimos nada nuevo. Porque no entendemos el vacío.

No lo entendemos porque no lo sabemos tratar y no lo sabemos tratar porque se le ha cogido miedo.

No hemos aprendido a pensar el vacío, Jorge, por eso nos hemos quedado atrapadas en la nada.

 

Utzi erantzun bat

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